Alegro
En mi opinión, la película me gustó, me sentí identificado con Zetterstrøm, ya que él es muy cerrado con todo
el mundo y yo también me considero así, con la diferencia que una vez conozco
bien a la persona le voy brindando confianza para así lograr una buena relación
con ella, Zetterstrøm nos enseñó a que hay que confiar un poco en la
gente que nos rodea cotidianamente y que conocemos desde hace tiempo para poder
resolver situaciones, problemas o cualquier cosa que se presente en el diario
vivir, y no estar totalmente cerrado a conocer y dejar que entre alguien nuevo
en nuestras vidas, nos enseñó que tenemos pensar muy bien las cosas en su
momento apropiado, ya que después de dicho momento será muy difícil o casi
imposible cambiar o en su defecto arreglar nuestra decisión del pasado y esto
nos llevara a atormentarnos como se ve en la película al señor Zetterstrøm
que por ser una persona demasiado cerrada, perdió al amor de su vida.
Analizando un poco la película, nos damos cuenta
que esta se desarrola con poca luz, siempre en un escenario como “triste” o, “solo”
por decir algo, constantemente es muy gris cada escena de la película y de
cierta forma tiene que ver con la personalidad de Zetterstrøm, notamos también
que al momento de que Andrea le recibe el moño del traje a Zetterstrøm
de color negro, se vuelve un símbolo de amor, y cuando ella decide irse lo deja
en las escaleras del lugar donde él está haciendo un show de piano, y este es
de color blanco con negro. Notamos también que Tom, el hombre de la silla de
ruedas podríamos interpretarlo como Zetterstrøm de viejo, ya que no se
acordaba de nada de cuando él era pequeño y sabia muchas cosas sobre Zetterstrøm,
podemos también tomarlo como el subconsciente, que quería que Zetterstrøm
se diera cuenta el o los errores que había cometido y así tratara de
solucionarlos. En cuanto a su profesora de piano, a quien podemos ver cuando Zetterstrøm
intenta volver a entrar a “La zona” ella le dice que como puede ayudarlo si ni
siquiera confía en ella, esta frase me gusta mucho ya que tiene mucha razón,
las tantas puertas que Zetterstrøm abre a lo largo de su desesperado
intento por volver a “La zona” yo la tomo como todos esos obstáculos que
tenemos a la hora de reconocer nuestros errores y de aceptar que hicimos mal en
algún momento de nuestras vidas.

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